Anna Maria Guasch

Foto: Timothy Greenfield-Sanders, 1982, via The Museum of Fine Arts, Houston

AMG: Finalmente, ¿cuáles son sus proyectos en el presente? ¿En qué temas trabaja actualmente?

DC: Sigo trabajando en los filmes de Warhol. Acabo de terminar un ensayo sobre la colaboración de Warhol con Ronald Tavel en una serie de películas que van desde 1965 hasta 1967. Tavel escribió los guiones de muchas de las películas más famosas de Warhol, incluyendo Screen Test # 2 (sobre la cual escribí en “Mario Montez, For Shame”, incluido en Posiciones críticas), VinylHedy y dos secuencias de Chelsea Girls.

Por otra parte, he empezado a trabajar tentativamente en un nuevo proyecto, una especie de memorias sobre los años 70. Hay un interés creciente entre la gente joven sobre la explosión de la cultura gay en los 70, después de Stonewall y antes del SIDA. Yo participé en esa cultura y tengo la impresión de que no podemos correr el riesgo de contar mal la historia. Justo mientras me unía a la diversión queer, empezaba mi carrera como crítico de arte. Me mudé a Nueva York en 1967 y empecé a trabajar en el Guggenheim en 1968. Los disturbios de Stonewall ocurrieron en el verano de 1969. En 1970 publiqué mi primer texto de crítica de arte. Fui por primera vez a una discoteca gay por esa misma época. En cierto sentido, quiero escribir unas memorias privadas, pero mis intereses no pasan tanto por contar mi propia historia como, insisto, en unir sexo y arte. Creo que titularé el libro Before Pictures, que implica simultáneamente los significados: “ante las imágenes”, “imágenes de un tiempo pasado”, y “antes de la exposición Pictures”. 

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La pasada primavera, por casualidad, se me presentó la oportunidad de escribir el principio del libro. Me pidieron que diera una conferencia en el Guggenheim de Nueva York con motivo de la exposición de Daniel Buren, In the Eye of the Storm. Como ya dije, yo trabajaba como curador asistente en aquel museo cuando la pieza de Buren fue excluida de la exposición Gugenheim International. Soy una de las pocas personas que realmente vio la obra Peinture-Sculpture, instalada y descartada en un mismo día. ¡Fui testigo presencial del escándalo! Asumí esto como una oportunidad para reflexionar sobre la memoria personal y el relato histórico. Al final compliqué la historia al hablar de mis primeros dos empleos en Nueva York: el del Guggenheim y mi trabajo con el modisto Charles James. Éste último, una mad queen, había sido un brillante diseñador de moda muy admirado por mecenas del arte como Lee Krasner y Dominique de Menil, un tipo venido a menos que por esa época (1967) vivía en el Hotel Chelsea; y Daniel Buren, uno de los artistas originales asociados a la crítica institucional. Ponerlos juntos fue una licencia imaginativa, pero me divertí mucho haciéndolo y creo que el público estaba realmente sorprendido. Habrá que esperar a que se publiquen estas memorias o al menos parte de ellas para revelar cómo lo hice. 

Mi ensayo más reciente, que será publicado este invierno en la revista Grey Room, es un análisis del uso que le da Ivonne Rainer a la música en sus coreografías y películas. Desde 1960 o 1970, cuando vi por primera vez a Merce Cunningham en la Brooklyn Academy of Music, he sido un amante de la danza. Este es mi primer intento de escribir sobre el tema y debo decir que nada de lo que he escrito hasta la fecha me había dado proporcionado tanto placer. 

(Traducción de Juan S. Cárdenas).    

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