Julio César Llópiz

La gráfica cubana tiene grandes autores en este apartado; el ICAIC contó con unos cuantos de estos, debido fundamentalmente a que el cine ha demandado siempre este servicio de modo especial. Viendo los carteles del ICAIC me atrapó Reboiro, especialmente el de finales de los 60, pues produjo junto a Oliva y Ñico algunos de los carteles psicodélicos más emblemáticos de la época, carteles hippie, como dice Damián.

Como en la Cuba sesentera no hubo conciertos de Rock ni LSD a borbotones, siempre me ha parecido doblemente meritorio que haya habido un poco de gráfica psicodélica a nuestro haber, no solo en el cine. Se la debemos a Reboiro, Ñico, Oliva, pero también a Rostgaard, Olivio y otros más.

Este póster lo parió el gran diseñador que acaba de dejarnos para siempre. Anuncia la venida a Cuba de la brigada Venceremos: grupo de jóvenes d izquierda norteamericanos que simpatizaban tanto con la Revolución cubana, que se aventuraron a venir a formar parte de la zafra azucarera. Supongo que está en inglés porque se pensó para que circulara en Estados Unidos. He escuchado algunas historias tragicómicas en torno a este cartel. Creo que en el libro que publicó el Centro Pablo de la Torriente Brau, recogiendo los conversatorios que organizó sobre el diseño cubano, hay algo al respecto.

Pero eso búsquenlo. A mí lo que me gusta es que lo miro y pienso en Janis Joplin, en Allen Ginsberg, que sí vino a La Habana y lo fueron rapidísimo. Los muchachos de la brigada Venceremos  seguro estaban llenos de entusiasmo. Reboiro seguro se buscó algún problemita por este cartel… y seguro tenía mucho entusiasmo  por esa época también.

Ve en paz Tony Reboiro. Larga vida al buen diseño

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