Conferencia impartida como parte del ciclo de conferencias: Curaduría: La Concreta.  Centro Teórico Cultural Criterios. Director Desiderio Navarro. La Habana. Enero, 2011.

Intervenciones:

ME: Magaly Espinosa (moderadora)

GM: Gerardo Mosquera (conferencista)

DN: Desiderio Navarro (presentador)

IP: Intervención del público

La fotografía, en virtud de su posibilidad de congelar expresiones tanto como de secuenciarlas, ha podido captar y representar muy bien esta comunicación del rostro. Es, sin dudas, una de las razones de la proliferación del retrato en la vida contemporánea. De la foto de carnet a los paparazzi, a la foto de estudio, a la propaganda política, al recuerdo familiar. Vivimos rodeados de retratos fotográficos por todos lados. Estos constituyen uno de los principales instrumentos de representación hoy día. Estamos en la era del retrato, donde nunca hemos visto cara a cara a la mayor parte de las personas a las que conocemos, y que van del líder político que nos desgobierna a la estrella de cine, a las relaciones por internet. Y hasta la gente que sí conocemos en persona, a veces la recordamos más por una imagen fotográfica grabada en nuestra memoria que por su rostro real. Aunque el retrato no se limita al rostro, este es sin dudas su principal componente. Y se fotografía tanto el rostro porque es un lugar de contacto e intercambio.

La palabra interfaz, que ha entrado mucho más en el inglés que en el español, debido sobre todo a su prosperidad en los años sesenta vinculada al lenguaje de la computación, para señalar el punto de contacto entre un ordenador y otro sistema ajeno a él. Su etimología: inter + face, alude al intercambio entre caras. El vocablo parece haberse originado así en el poder de comunicación del rostro: las caras como espacios que se tocan y donde la información puede compartirse e intercambiarse, creando una interacción entre entidades independientes y aún contrarias. No en balde el más importante sitio social en la red se llama Facebook, literalmente un libro de caras conectadas entre sí a escala global, donde el término cara significa, de nuevo, la doble función de identidad individual e instrumento de comunicación.

PHotoEspaña 2011 tratará de pulsar el potencial de sentidos metafóricos de “interfaces” para enfocar en el retrato, sin dudas uno de los géneros más vastos e importantes de la fotografía, pero enfatizando aún más en el sentido de comunicación e interconexión. Buscará, así, discutir el rostro como una zona de interacción. Más allá, permanecerá abierto a interpelar a otras caras en mezcla, a otros facebooks, a otros medios corporales de comunicación, roce y contacto, a otras fronteras compartidas. A la vez, explorará los límites y fricciones de esta comunicación. Después de todo, como ha dicho un crítico, la fotografía es acerca de no tener nunca la imagen completa.

Al ser PHotoEspaña un evento tan amplio, y en cierta medida centralizado, este concepto general permitirá suficiente espacio y libertad para la creatividad de los distintos curadores, proyectos e instituciones que participarán en sus programas. Aunque es obvio que el evento está enfocado en la fotografía, no se reduce a ella, y se ha ido abriendo cada vez más, hasta incluir en sus exposiciones cualesquiera otros medios relacionados con la foto. Esta tendencia se incrementará en esta edición para reconocer que uno de los aspectos más importantes de la fotografía ha sido su capacidad, podríamos decir, para salir de sí misma.

Realmente se me ha ido un poco la mano, y aún no sé cómo han aceptado muchas de las cosas que voy a hacer, las cuales están vinculadas a la fotografía, pero de una manera diferente. La fotografía ha desarrollado una muy activa presencia de otros medios artísticos, ejerciendo una influencia ubicua sobre el arte y mucho más allá sobre toda la vida contemporánea.

En PHotoEspaña 2011 se ha introducido además un modo de curar más suelto y descentralizado, acorde con inclinaciones recientes que abordan la exposición como un espacio más experimental, abierto a sucesos, procesos y experiencias. Es decir, la exposición como experimento, como una zona donde pueden ocurrir cosas, no todo está controlado y seguro; donde corres riesgos y te lanzas con propuestas que pueden ser un fracaso; donde haces enfoques transversales y ocurren fricciones. Por primera vez en PHotoEspaña me planteé curar curadores. No se trata solo de pensar un tema (por ejemplo, una exposición sobre paisajes), buscar a un especialista y pedirle que cure una exposición sobre el paisaje para colocarla en el Teatro de la Plaza Colón; eso es lo se ha hecho hasta ahora.

Yo pedí a algunos curadores cuya obra me interesa mucho que, dentro del marco teórico diseñado, propusieran sus exposiciones y las llevaran adelante. Invité al curador a trabajar libremente dentro de esos márgenes. Así, invité a Hou Hanru, un curador chino residente en San Francisco, quien es “Mr. Biennial”: el hombre que más bienales ha curado en el mundo, ha estado presente en casi todas las más reconocidas, aunque también en aquellas que no lo son tanto. Él es el prototipo de ese personaje que describía Desiderio al inicio: desayuna en Japón, almuerza en Berlín y se mueve de una manera totalmente loca; el típico profesional, y yo, un curador amateur. Hou Hanru, a pesar de que es una persona muy ocupada, aceptó y va a hacer una exposición que se llama El poder de la duda, es precisamente ese espacio dubitativo entre realidad y sueño que puede aparecer también en la fotografía. Este es un concepto muy interesante, él siempre cura muestras que tienen un fino atractivo. Le pedí que se concentrara en el mundo asiático, aunque es el prototipo del curador global. Va a presentar tailandeses, malayos, singapurenses… son artistas muy desconocidos en España y, a pesar de la difusión que está teniendo este arte, todavía en Europa Occidental son desconocidos. Este ha sido, por lo tanto, un modo de descentralizar el trabajo.

Estoy preparando una exposición en la que exploro todas las ideas antes expuestas y las cuestiones en torno al tema del retrato y la comunicación. Se trata de una gran muestra colectiva que se presentará en unas salas de exhibición muy céntricas de Madrid, financiada por la Fundación Santander. Debe reunir a treinta y tres artistas. Abre con la imagen clásica de Juan Downey, quien vivió un tiempo con los indios yanomamis en la Amazonia brasileña. Se trata de la foto del indio yanomami filmándonos. Esta foto en particular me parece que es muy significativa, pues es la devolución de la mirada: el objeto de la antropología y de la fotografía folklórica devuelve la mirada al fotógrafo, lo filma a él, y por extensión nos filma a nosotros, nos mira. Esto es como una declaración de entrada a la exposición.

Otra de las piezas es un video de Jeanette Chávez, que simula ser una foto fija, pues ella mantiene un semblante muy neutral, pero con una fuerte expresividad interior. Era de eso de lo que hablábamos cuando nos referíamos al poder de comunicación del rostro humano. Hay una emotividad que se desborda cuando al final del video una lágrima le corre por la mejilla.

También pensé en una foto que fue proyectada durante la dictadura de Pinochet por Pedro Lemebel, un artista y escritor chileno durante una lectura de poemas organizada por la izquierda en Santiago. Creo que es una imagen muy interesante porque muestra el rostro de un personaje trasvestido con un signo para un mensaje queer de doble carácter: por un lado, de crítica, de ataque a la dictadura militar desde el marxismo en la época del mismísimo Pinochet; por otro lado, una crítica a la actitud de la izquierda en general hacia los temas de género y queer, la que había mantenido posiciones extremadamente conservadoras en estas cuestiones.

La foto del cadáver de una mujer que se dio candela en Afganistán tomada por Stephanie Sinclair, una reportera norteamericana, es otra de las imágenes. El suicidio femenino es un hecho muy común en estos países para huir de la opresión masculina y en general para evadir la opresión social hacia la mujer. Esta es una imagen de una poesía y belleza extraordinaria que había sido exhibida en la Bienal del Whitney. Aunque la artista es en este caso una reportera, sus imágenes siempre tienen un contenido estético muy fuerte. Me cuestioné bastante antes de exhibirla, pues me preocupa la estetización de la desgracia, la pobreza, la muerte; pero al final me pareció que la gasa sobre el rostro de la mujer era como si le devolviera su delicadeza femenina perdida, mancillada por la violencia, y entonces decidí incluirla. También la seleccioné porque nos permite ver la capacidad comunicativa del rostro aun después de la muerte: es un retrato mortuorio.

Hay otra artista, la fotógrafa española Marta Soul, de la que exhibiremos una serie sobre el tema de la inmigración. Son imágenes muy transparentes, casi impolutas, que nos muestran a mujeres inmigrantes vestidas muy elegantes en pisos a estrenar. Es un discurso sobre el inmigrante, pero desde un costado sorprendente: no ya desde la afirmación de este como sujeto sufrido, sino del éxito que puede tener. Y así, quiebra la idea del inmigrante como el marginal, antisocial, sucio, pobre, delincuente, etc.

Hay otro artista, Jarbas Lopes, un brasileño que hace deconstrucciones de los pasquines electorales. Él los corta y las vuelve a armar, mezclando candidatos de los distintos partidos. El resultado son unos personajes grotescos que vienen a ser la síntesis de varios candidatos, pero que nos muestra la verdadera cara de los políticos detrás de esos rostros construidos por los especialistas de imagen. No sé cómo llamarlas: fotos, pinturas, collages… son obras de gran formato. De nuevo aquí la fotografía es la base. De hecho, creo que no se hubiera aceptado en las primeras ediciones de PHotoEspaña, pues se sale de los marcos cerrados de la fotografía.

He pensado también en un video de Kan Xuan, donde vemos a una mujer corriendo gritándose su propio nombre. Es ella llamándose a sí misma, buscándose en un medio como China, donde la densidad demográfica, el carácter de la sociedad, el capitalismo salvaje que se está viviendo y otra serie de componentes, atentan contra la individualidad. Se trata de un llamado. Lo que me interesa es la ansiedad del rostro, esa capacidad para comunicar que tiene.

Otra artista es Liliana Angulo, una afrocolombiana, quien realiza caricaturizaciones de los estereotipos del negro. Ella misma se caracteriza de ese modo para criticar esos códigos.     

Hay un sitio en la red que se llama Beautiful Agony. Facettes de la petite mort, en que la gente puede subir sus orgasmos, pero tiene que hacerlo bajo reglas estrictas: solo se puede ver el rostro y se oye la voz. Es una pornografía sin cuerpos, pero es a la vez una pornografía al revés, porque no es el actor o el modelo al que se le paga para posar para ser objeto del disfrute de voyeur sino es la gente la que voluntariamente se exhibe en uno de los actos de mayor intimidad. Es decir, es algo más relacionado con el exhibicionismo que con el voyeurismo.

D: Exhibicionismo sinecdóquico: la parte por el todo.

G.M.: Exactamente. Dice el sitio en su presentación que es del cuello hacia arriba donde uno está verdaderamente desnudo. Dicen así refiriéndose precisamente a ese poder de comunicación del rostro, y dicen que no hay nada más porno, que la calentazón más grande que se puede encontrar es ver a esta gente viniéndose ahí y nada más mirarles la cara, que además, un poco tiene que ver con el acto mismo del sexo, donde, en su abrazo, los amantes se miran por lo general en el rostro. Ahora bien, esto yo lo voy a presentar en un espacio circular y van a haber veinte monitores, con diez hombres y diez mujeres en estos orgasmos. Es decir, es todo el proceso del orgasmo. El sitio pide que la gente empiece normal, fríos, y entonces ahí va todo el proceso, llegan al orgasmo y después tienen que quedarse un ratico para que se vea el post también, esas son las reglas. Con esto aparte de hablar de todo lo que decía sobre la comunicación del rostro, quiero crear una imagen sobrecogedora: el espectador entrará en ese espacio y habrá estas veinte personas viniéndose al mismo tiempo, gritando, en distintas etapas, uno está en el post, otro se está calentado, el otro ha llegado al clímax, y todas estas voces y toda esta gente de distintas razas allí. Es decir, no hay concentración, es como una especie de Babel que refiere precisamente al exceso de información del mundo contemporáneo ¿no?, a todo este mundo de imagen mediática, a todo el mundo del reality show en el que vivimos, del cual esto es quizás el ejemplo máximo. Entonces se trata de un efecto curatorial que quiero crear con estas imágenes, que tiene muchos puntos de posible discusión. A lo mejor ustedes me ayudan en esto. Mi idea primera es presentar diez hombres y diez mujeres, pero después me enteré en el intercambio con la gente del sitio, cuya base es nada más y nada menos que Nueva Zelandia, resulta que hay muchas más mujeres que hombres que participan. E incluso ha dicho un crítico que parece que este servicio ha venido a satisfacer una necesidad femenina, que había muchas mujeres locas porque vieran sus orgasmos en la red.

D.N.: ¿No se dice nada sobre la fuente del orgasmo: autoerotismo, heterosexual, homo? ¿No se sabe nada en la imagen?

G.M.: No se ve pero en algunos casos te das cuenta de que se están masturbando por el movimiento del hombro u oyes el sonido de un vibrador, y en algún caso se ve que hay un partner, un compañero sexual ahí porque incluso la persona habla o le dice algo y se nota, pero no se ven. Pero eso es libre, lo único es que tiene que ser del cuello para arriba, que es donde uno está verdaderamente desnudo, según dicen los organizadores de este sitio. Entonces, como hay más mujeres, estaba pensando en poner más mujeres que hombres en este ambiente que quiero crear. No sé ¿qué creen ustedes? ¿Poner diez hombres y diez mujeres para que no me ataquen las feministas y eso y parezca como más even? Pero de pronto la realidad es que hay más mujeres que les gusta esto que a los tipos. Entonces no sé, bueno, después me dicen.

D.: Es que aquí siempre el problema de la cuota es un problema.

G.M.: Dayanita Singh, una fotógrafa de la India, nos lleva de visita a la casa-museo de la familia Nehru. Saben que Jawaharlal Nehru fue el presidente Indio que sucedió al famoso Mahatma Gandhi y me interesan estas fotos porque no son retratos, pero el retrato es el componente principal de la construcción del sentido de la imagen. Es este austero lugar donde vivía esta familia, se ven ahí sus pertenencias, pero es la presencia física del retrato, es decir, es un retrato dentro de la foto, lo que da el tono, lo que termina de cerrar la semiosis de la imagen que se presenta.

Lee Friedlander durante mucho tiempo hacía autorretratos de su sombra proyectada sobre espacios, o como en este caso sobre personas. Es un retrato de una mujer de espaldas, y es a la vez un autorretrato del artista, pero no se ven ninguno de los dos rostros, no se pueden identificar. Es una negación de lo que hablábamos del rostro pero a la vez me interesa la intervención del artista dentro del mismo retrato. Es una combinación de retrato y autorretrato. Son unas imágenes muy interesantes.

Este es Hans-Peter Feldmann, un artista que me encanta y que tiene esta obra en la que ha tomado una foto a escala real de todas y cada una de las fresas contenidas en una libra de fresas compradas en el mercado. Son treinta y cuatro retratos de treinta y cuatro fresas, porque el artista busca revelarnos que tras el término generalizador “fresa”, o más aún, “una libra de fresas”, hay treinta y cuatro entidades cada una con su forma, su color, su edad, su carácter. Son retratos de cosas. Como ven, en algunos casos llego a extremos, a fronteras del propio tema.

No sé si todos alcanzan a leer: “Noe Reyes, del estado de Puebla trabaja como repartidor de comida rápida en Brooklyn, Nueva York. Manda quinientos dólares a la semana. Es Superman.” Esta artista mexicana, Dulce Pinzón, tiene toda una serie de fotos con inmigrantes disfrazados, caracterizados como personajes de las películas o del cómic. Está el Hombre Araña, está Batman, pero a través de estos disfraces ella quiebra la imagen del inmigrante, tan atacada ahora en Estados Unidos, en particular en Arizona. Ustedes saben todas estas cosas que están ocurriendo. De nuevo el inmigrante como traficante de drogas, violento, vago, una carga social. Y entonces ella los muestra como Supermanes y Hombres Araña cotidianos que están allí construyendo la sociedad norteamericana y además mandan quinientos dólares a la familia en México todas las semanas. ¿Quién tuviera uno por allá que mandara para acá también?

D.: Vaya, aunque fuera Robin.

G.M: O el Joker.

Transcripción y edición: Lic. Anaeli Ibarra Cáceres y Lic. Patricia Martínez Chiroles

Revisión: Dra. Magaly Espinosa.

(Continuará)

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