Sí señores en Guanabacoa, lejos del vedadocentrismo que transpira  gran parte de nuestra cultura, allá en la periferia, nos convocó el artista Tomás Núñez (Johny) porque en su espacio exhibitivo Corral Falso, tendría lugar la inauguración de la muestra Armando Morales Riverón. Otra puesta para ver.

No deja de ser un acto valiente el hecho de invertir allá, lejos del centro y de la tendencia de los espacios expositivos que buscan estar cerca unos de otros. De hecho me dijeron el otro día que mi barrio es el Montmartre habanero y que deberíamos fomentar  un circuito sistemático de open galleries y así las personas podían caminar sin desgaste de un sitio a otro. Pero Johny tomó un riesgo y decidió hacer su galería allá donde vive, en una villa de tradición cultural de peso incuestionable pero que ya casi nadie visita. Corral Falso dibujó a Guanabacoa en mi mapa actual y desde ahora será uno de mis destinos. Fundada durante la Bienal de La Habana de 2019, esta galería no sólo nos tiene reservadas algunas sorpresas sino que reactivará el escenario cultural de ese enclave ultra-“ultramarino”.

El pasado viernes 25, Corral Falso abrió al público lo que puede considerarse un acontecimiento histórico que tendrá un impacto de altos quilates en la historiografía del arte insular y del op art en sentido general. Este blog y su fan page de Facebook promovió este evento, sin embargo me resultó extraño la indiferencia con que fue acogida virtualmente. Tal vez a causa del desconocimiento y a  la identificación del artista únicamente con el  mundo de los títeres. La realidad en Guanabacoa, por suerte, fue otra.

Sin título, Muerte-Vida, Señal, Zafra

Armando Morales Riverón. Otra puesta para ver cuenta con más de 20 obras del artista cubano que para este caso fueron divididas en tres series: aquellas exquisitas y ultrasofisticadas obras de 1970 donde abstracción geométrica, op art y texto tienen un factor común y es el haber sido realizadas en tinta a partir del libro Desde los órganos de puntería. Poemas estructurales, de Francisco Garzón Céspedes; la serie cromática Letras y óptico de 1969; otra que parece salirse del guión pues tienen la impronta de la inmensa Antonia Eiriz (de hecho una de ellas está firmada a cuatro manos) es la serie Manchas (1965); y por último la serie de las Banderas y letras (1975-78), consistente en elegantes intervenciones a base de rótulo y tempera a las portadas de periódico Granma. Excepto en Manchas, como es de esperar, la gráfica y el rótulo ocupan un lugar determinante.

Poco se ha visto en Cuba y en el mundo de esta faceta de Armando Morales (1940-2019), más conocido por su rotunda incursión en el mundo del teatro, específicamente de los títeres en el teatro Guiñol, sede de la creación para “niños” en la capital cubana. Tal es su valía en esta vertiente creativa que le fue otorgado el Premio Nacional de Teatro en 2018.

Una de las pocas excepciones, si no la única, en que pudo apreciarse su obra abstracta fue en la muestra antológica La otra realidad. Una historia del arte abstracto cubano, curada por Elsa Vega Dopico en 2010 para el Museo Nacional de Bellas Artes de Cuba.

Letras y óptico

El multifacético Armando Morales formó parte de El Grupo Cubano de Arte Óptico, creado en 1979 e integrado además por Ernesto Briel, Helena Serrano y Jorge Fornés. Esta exposición Armando Morales Riverón. Otra puesta para ver en Corral Falso tiene su origen en la colección privada de Roniel Fernández, quien adquirió las obras directamente de Morales en 2017. Tanto el artista como su familia (presente en la inauguración del pasado viernes), poseen lazos de amistad y afecto con el coleccionista. La crítica y curadora Onedys Calvo y el reconocido artista Pedro de Oraá tuvieron a cargo la presentación de la muestra. Uno de los aportes, entre muchos, de esta exposición es que en escala considerable, teniendo en cuenta la cantidad de obras incluidas, y el ya más conocido Ernesto Briel, es que ayuda a trazar un arco sincrónico entre el op art insular y el latinoamericano, especialmente el venezolano.

Banderas y letras

Pedro de Oraá escribió a propósito de la expo: “La obra plástica de Armando Morales viene a restituir no solo el conocimiento de una parte valiosa de su vocación creativa: también salva de la intrascendencia el esfuerzo por visibilizar el arte óptico en la Isla”.

Yo me fui de allí con más preguntas que respuestas, batuqueada por ese gesto cultural escrito con mayúsculas. Agradecida de la calidez y la belleza de Corral Falso; eufórica por saberme testigo de aquel gesto elegante que parece vestigial pero es medular. Gente, agarren un almendrón y corran allá. Los que están fuera compren un pasaje y vengan p’acá.

Gesto cultura escrito con mayúsculas

PD: Les dejo la dirección: Corral Falso 259 entre Potosí y San Juan Bosco, Guanabacoa.

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