El pasado sábado 8 Yornel Martínez convidó a varios de sus amigos y a los inquilinos de la casona de Línea y 14, Vedado, a la primera siembra como parte de un proyecto más amplio en la antigua casa de la familia Loynaz del Castillo, y que sirvió de inspiración a la escritora Dulce María Loynaz  para escribir su novela Jardín

En un gesto volteriano –por aquello de cultivar la huerta-, el artista Yornel Martínez, quien siempre ha estado inmerso en proyectos de colaboración multidisciplinaria (recordemos su “revista” P350 a dúo con Omar Pérez, el diseño para el libro de Alberto Pedro El banquete infinito, traducido al inglés para Ediciones Vigía por Linda S. Howe; su intervención en la librería Fayad Jamís durante la Bienal de La Habana de 2015, o sus ediciones Asterisco), ahora se ha involucrado en Habitar el gesto, un noble proyecto liderado por el arquitecto español Santiago Cirugeda que trata de rehabilitar y devolver la dignidad a la casona de los Loynaz del Castillo, específicamente la de recreo, cuya fachada da para Línea. Es importante hacer notar que a pesar de la notable presencia de expertos, la última palabra la dicen sus habitantes.

Para diseñar la acción Yornel releyó Jardín y la poesía completa de Dulce María Loynaz, proponiendo una resiembra de las plantas que ella menciona en sus textos. Más allá de los ribetes ecológicos y poéticos que contiene el gesto, la acción busca crear un espacio de socialización entre los involucrados a quienes se fueron sumando algunos paseantes y curiosos. Pero no, no estábamos en la escuela al campo cumpliendo una norma para ganarnos el pase, mientras se habían hoyos y sembraba un experto hablaba de las propiedades de las plantas, su origen, su expansión y hasta citaba textos bibliográficos  claves mientras una persona X –diferente dada la planta a sembrar- leía un verso de DML referido al arbusto en cuestión y el papelito quedaba enterrado junto a él.

Hasta el momento en que estuve –pues ese día jugaba el Dortmund- fueron plantados una araucaria –la primera-, un roble, un tamarindo y un flamboyán. Habían allí actores y actrices, críticos de arte, artistas y los vecinos de la casona.

En la rehabilitación de la casa trabajan además estudiantes de la escuela de oficios de La Habana Vieja y estudiantes de Arquitectura de la CUJAE. La coordinación del proyecto por la parte cubana está a cargo de Maitée Hernández Lorenzo. Demos palmas y más palmas.

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