Rocío García (1954)

Pelotón, 2003

De la serie El domador y otras historias

Óleo sobre lienzo

Exhibida en Galería Habana por vez primera, con esta serie y esta obra en particular Rocío muestra su excelencia pictórica. Ahora el tema de la relación de poderes y el sadismo es visto a través del mundo militar. La uniformidad, incluso desnudos los cuerpos, y el uso de la máscara suponen no únicamente un mundo donde la fuerza se impone de manera tajante, también la apariencia y el ocultamiento. Ese sujeto sádico supone una relación de dominación y un orden donde el entrenamiento no solo es corporal sino también ideológico. Tal vez la herramienta más eficaz para amortiguar la vejación de esos rituales o  sobrevivir al grillete moral impuesto por modelos escleróticos sea la máscara, el disfraz o el mercadeo con el simulacro.

Compleja desde el punto de vista sicológico esta obra habla de una sumisión que es vista a través del opuesto: del dominador a través de un aparente juego sexual. Se trata de una bella pieza de un impacto visual innegable. Esta obra está metida hasta el tuétano en el chip visual de todos lo que hemos visto su carrera.

Para conocer más sobre su discurso aquí puedes encontrar un ensayo sobre ella.

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