Jorge Rodríguez Diez

ADOBO CRIOLLO

Adoble es un término resultante de una posible fusión de la marca Adobe con un mandoble… palabreja arcaica que define un planazo con la espada tan enérgico que necesita el uso de las dos manos. Adoble es también —si lo buscamos en Google— un taller nacional de reparación de celulares. Tienen un sitio web, un logo… brillantes colores.

Un cristiano, de regulares luces, cuando se detiene ante esta puerta, siente miedo, temor a lo desconocido. Estas puertas han permanecido cerradas durante mucho tiempo. Acumula basura, la acosan las hierbas, el óxido corroe la cerradura. Todo indica abandono, dejadez. Esta puerta entra perfectamente dentro de la narrativa del Triángulo de las Bermúdaz. Si no tenemos apuro y podemos detenernos unos minutos a contemplar estas ruinas encontramos interesantes enigmas. Dos horarios, supuestamente uno de ellos para el servicio que presta Adoble y otro, para un mecánico, que trabaja menos. ¿Cómo no relacionar Adoble con mecánico, si son las palabras de mayor relevancia en el conjunto? Y de pronto nos advierten que no, que aquí no estamos… sino en L y 25, unos cientos de metros de nada… Este cristiano, si quiere saber a qué se dedica Adoble o si necesita un mecánico puede tomar un paseíto hasta L y 25 para averiguarlo. También puede ser que una vez allí, tampoco están y hay que desplazarse hasta Nuevo Vedado como Indiana Jones persiguiendo el Arca de la Alianza. A que es emocionante?

Como todo es posible también podemos estar ante la entrada de un portal que permite viajar en el tiempo y en el espacio. Concebido para que solo obsesivos del misterio fuercen su cerradura y penetren en una talabartería del siglo XVI o entonen cánticos en el desfile por el Tercer Aniversario de la Derrota del COVID_23 en el siglo XXII. Quizás sea más simple… posiblemente apelen a la lealtad de antiguos clientes… los que hace mucho tiempo, venían con sus Nokias atascados y se les atendía… se les daba ánimos y se les mandaba a rezar un Padre Nuestro. Ellos deberían caminar hoy bajo el campechano sol capitalino para encontralos en L, esquina a 25. Donde, me hace ilusión —porque posiblemente pase— que hayan prestado un poco más de atención a sus promocionales. Lo más curioso es que cuando pienso en Adobe, no lo relaciono con celulares. ¿Y si no se dedicaran en verdad a los celulares?, ¿se dedicarán a reparar computadoras? Pero Adobe tiene que ver más bien con la industria del Software… y con un paquete muy específico asociado a la edición gráfica y editorial. Donde se suele esperar competencia en los actos comunicacionales.  

Con estos mandobles… ¿debo caminar hasta L y 25 desde G y 27? Detallito para el postre. Entre los dos letreritos de Adoble, en la ranura de la puerta destaca una rayita de luz. Esto no tiene ni techo. Tengo fé en el mejoramiento humano, pero bueno…

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