Alfredo Triff

Sabido es, entre los amigos de Pedro Vizcaíno, su curiosidad febril por los extraterrestres. Esa fiebre ha ido en aumento. Por un tiempo pensé que Pedro se estaba volviendo loco. ¿Qué tiene que hacer un artista de talento como Vizcaíno con esas fábulas conspirativas e infantiles?

El tiempo me ha quitado la razón.

Desde la prehistoria, los ET han estado entre nosotros. Un ET (extraterrestre) es simplemente el poblador de un planeta que no es la tierra. Sabemos que existen al menos 57 planetas extrasolares con posibilidad de vida. Entonces, ¿por qué no? Para qué negar si ninguna respuesta es capaz de aplastar esa fértil posibilidad.

Además, está el aviso manifiesto a los que, como Vizcaíno, son capaces de romper con la componenda global. ¿Cómo si no podemos agenciarnos esta realidad terrícola de mentiras reiteradas, de traiciones, de miserias, de guerras y destrucción ambiental?

Lo extraterrestre es nuestra salida futura: Lo han dicho científicos del prestigio de Stephen Hawkins, ¡incluso en el New York Times!

Habla Vizcaíno con su pintura: El calentamiento del materialismo terrestre deberá ser confrontado con la espiritualidad del frío de la radiación de rayos X.

Observen arriba el taxi OVNI 7-7-7-7, amarillo fulgurante con sendos bombillos de filamento a cada lado, irradiando luz negra (dígase que dicha luz negra es la energía que se alimenta de la luz blanca). Viene nada menos que a Miami, desde distancias intergalácticas.

¡Despierta! (anuncia la burbuja ET) ¡Viva el espíritu!

En la pared trasera de la Farside, potencial hogar de ENKI aparece un ET advirtiendo: «Los grises te aman».

Desde su taxi verde el ET nos saluda. Lo acompaña la lechuza, guardiana de la Acrópolis, símbolo de la diosa Atenea: ¡Despierta! ¡Para el control de la mente!

La generación humana actual se ha empobrecido, pero esta pobreza no es de índole material. Si se tiene en cuenta su precario origen, el ser humano ha logrado agenciarse una relativa prosperidad. Lo que reina es una pobreza generalizada del espíritu.

Aparecen entonces estos arcaicos tripulantes, en sus naves/taxis verdes, entes extravagantes de enjutos cuerpos grises, con diminutas bocas y ojos negros deslumbrantes. ¿Qué buscan? ¿Qué quieren?

Ayudar al género humano con un mensaje potenciador: ¡SOIS DIOSES!

¿Quién es Pedro Vizcaíno?
¿un médium ET?
¿un profeta grafitero?
¿un artista poseso?
¿un poeta en búsqueda de otro universo?

Su más reciente show Graffiti, Ruva, OVNI, ET en la Farside Gallery nos trae un aviso urgente.

Somos todos descendientes de LHU-MANU, seres manipulados genéticamente por otras civilizaciones. El Dios son ellos. Pero con la historia perdimos el contacto. Se especula, siempre de acuerdo a especuladores, que nuestros ancestros en Alfa Draconis y Lhulu, fueron creados por la manipulación genética del Manu (aunque en realidad fueron los Grises de Zeta Reticulum y de Orión, ingenieros encargados de llevarlo a cabo, y que aún hoy, siguen manipulando genéticamente a los humanos con fines desconocidos). La cadena evolutiva de las formas de vida es la siguiente:

Génesis – Manus – Lhulus – Lhumanus – Humanos – Viryas.

El avatar del humano es una especie compleja, su larga historia divisiva, su camino fragmentado con atajos accidentados, su destrucción en ciernes.

¿Sabríamos acaso que el lenguaje humano ya no transmite la verdad? La verdad ha desaparecido bajo capas tectónicas de mentiras divulgadas por el aparato propagandístico del poder. Por ello Vizcaíno de adhiere al lenguaje arcaico y simbólico de las Runas. Por ello dibuja con los colores míticos de amarillo fosforescente: color del deleite; de rojo: color de la acción, de verde esmeralda: color de la fertilidad y la armonía; de negro: incomprendido color de la verdad, el negativo de la luz.

Grafiti, Ruva, OVNI, ET de Pedro Vizcaíno constituye una búsqueda estética que rompe con el pasado, con la etnia que nos marca, con la geografía y la politiquería que nos agota.

El arte debe ser universal.

Observen la línea del dibujo de Vizcaíno: ideogramática y grafitera y directa. Es el discurso terrícola reducido al garabato infantil; dibujo primigenio, caligrafía inmediata del alma.

Hay que ser fiel a sí mismo. ¿Qué es más universal que el universo, y más humano que lo sobrehumano?

La lección demoledora llega desde el espacio adimensional del taxi verde ET y el taxi amarillo vizcainiano:

Humano, a ti que me escuchas: ¡Despierta! Aprende a mirar con los ojos del alma.

Advertisements