“Liubov Andreevna a Trofimov ¡Sin el jardín de los cerezos no comprendo la vida y, si es necesario venderlo, que me vendan a mí con él!… (Abrazando a Trofimov y besándole en la frente) ¡Aquí se ahogó mi hijo! (Llorando) ¡Hombre bueno…, compadézcase de mí!”…