INQUIETANTES IMÁGENES DE YASIEL
Luis Rey Yero
El pintor yaguajayense radicado en Trinidad Yasiel Elizagaray Cárdena, expone en la galería Artis 718, de la capital del país con la muestra personal titulada Ánimas (1) modelada desde la estética de la fealdad tan bien definida por Umbero Eco quien subraya el carácter cambiante del canon de belleza. Se trata de la exhibición de 16 obras por lo general de gran formato, una instalación y una especie de “objeto esculturado” (diente natural enmarcado de una niña) desde la impronta distópica como elemento proteico que los define. Vivimos tiempos de estremecimientos humanos bajo circunstancias agónicas difíciles de evadir. Esa realidad se presenta descarnada en esos personajes que a través de un proceso de sublimación artística nos conmueven y llevan a la catarsis ante la pavura de sus horrorosos e inocentes semblantes.

Son ellos tan cercanos a los ilusorios zombis aferrados a la vida quienes emergen de las tinieblas para mirar de frente al espectador como si tuviesen necesidad de establecer un diálogo que los reconforte en su injusta soledad. Estamos en presencia de un modo de decir expresionista donde el artista propone un muestrario de rostros que se empecinan en darse a conocer tal cual son: seres vivientes marcados por la cruda existencia. El conjunto se asemeja a postales recreadas en tiempos ignotos que subrayan la persistente levedad del ser contemporáneo condenado al olvido. Sólo queda como testimonio vivo de la inocencia perdida un pequeño molar de una infanta.
Tal como lo afirma el crítico de arte Hamlet Fernández en las palabras del catálogo “Yasiel se define a sí mismo como un expresionista que utiliza el recurso de la deformación para darle corporeización estética a los fantasmas que nos habitan, es decir, las complejidades psíquicas de la mente humana. Representa los rostros de niños, mujeres y hombres con protuberancias a base de pigmento que les hacen parecer atrofiados o mutilados. Las expresiones son enigmáticas, no son emociones o estados de ánimo fácilmente reconocibles”.


Desde esa óptica, se puede apreciar entonces su intención de revelar las ánimas registradas como principio u esencia de la condición humana malograda por las turbulentas circunstancias de sobrevivencia. Tal aserto se hacen plausible cuando Yasiel apela a los gruesos empastas logrados a golpe de espátulas gestuales donde combina el chorreado de colores lechosos contrastados con pinceladas de trazos cercanos al palimpsesto. Ese modo de crear convierte a la exposición personal Ánimas y a sus anteriores propuestasen un obligado referente de las nuevas generaciones de artistas cubanos que abordan su época con el escarpelo de la subvertida memoria colectiva actual.
Una retrospectiva necesaria
Yasiel ha venido incursionando durante años en el retrato, como deseo expreso de sumergirse en el alma de quienes lleva al lienzo. Un ejemplo de ello fueron las muestras personales Rostros (2018) y Candidatos (2019). En ambos los une un proceso de continuidad en el tratamiento expresionista de personajes que él desea exhibir como reservorio de fealdades existenciales. Tanto en uno como en el otro tuve la posibilidad de ofrecer mis criterios curatoriales para darle un empaque orgánico al conjunto cuyo resultado resultó meritorio. Para entonces, Yasiel pintaba con furia creativa continuada, lo cual le permitió conquistar premios en salones de artes visuales del territorio y participar en muestras colectivas, como la espirituana Piedras de río (2019), exhibida en el Centro de Desarrollo de las Artes Visuales de la capital del país con el ensayo Candidatos, con carácter de intervención pública, que instaba a los presentes a votar mediante boletas por la persona más popular entre un conjunto exhibido de semblantes deformes de pequeño formato, siendo el elegido, a través del azar de un bombo, el que se ganaría el derecho de hacerle un retrato de mayor formato.
En Rostros, la exposición personal exhibida en la galería provincial Oscar Fernández Mortera de Sancti Spíritus, el artista se empeñó en mostrar un conjunto de figuras que expresaron la marca de quienes viven en un entorno agresivo como su propio modo de existir. Se trata de una propuesta atrevida sobre la condición humana visto desde la óptica de la contemporaneidad. Sus clowns han sido fieles reflejos de los dolores del mundo o, quizás, de quienes se empeñan en ocultar sus propios rostros marcados por la simulación y el engaño.

Hay mucho de sarcasmo en este repertorio de modélicas fealdades al sintetizar aquellos aspectos que signan sus actitudes ante la vida. Algunas de las obras descubren la pérdida de la inocencia y no podía ser de otro modo cuando se trata de personajes quizás golpeados por la vida. Aunque existe la otra variante, aquellos que se han aprovechado de las circunstancias para coronarse ciudadanos ilustres.
Con esta posición paradojal, el joven artista reveló con creces lo que puede empañar a nuestra especie cargada, en ocasiones, de pequeñeces humanas que desvirtúan los ideales éticos de una sociedad. No se trata del juego de acciones punibles, si no de descubrir las dolencias que arrastran a una generación de universal sobrevivencia. Es así como en cada uno de los cuadros fue consolidando un estilo propio que lo identifica como el pintor de los fuertes brochazos, los fondos que refuerzan la agresividad del tema, la combinación de colores lechosos y el chorreado gestual.

Al acercarnos más a cada personaje extraído del imaginario colectivo, se apreció que había una manipulación consciente de figuras esperpénticas a través de los recursos de la neofiguración que desde los tiempos de El grito, de Edvard Munch, hasta la actualidad han sido recurrentes para artistas de distintas latitudes. Pienso en la vigencia de la grandiosa cubana Antonia Eirz, vaticinadora de un mundo distópico atestiguado por los tiempos difíciles, el caos y la soledad del presente para revelar con cierto cinismo lo que haría falta para hacernos más humanos, sin afeites de clown.
Cuando Yasiel exhibió Candidatos en la galería Fayad Jamís de la Uneac espirituana, ya contaba con la experiencia anterior de su muestra personal Rostros. Su vocación de penetrar en la sicología humana enriquecía el amplio espectro de las distintas tendencias universales evocadoras de las penurias espirituales apreciadas desde la visión hiperrealista hasta la neofigurativa. Es así como optó por aquella que hurga en lo más profundo de los pliegues de la conciencia para mostrar, por vía de la alegoría, las debilidades individuales más inquietantes.
Hay, en definitiva, un modo recurrente del joven artista de registrar modélicas fealdades al sintetizar aquellos aspectos que signan la condición humana dañada por las circunstancias adversas de sobrevivencia de personajes que forman parte de un mundo en bancarrota. Hay un llamado de alerta hacia quienes conforman el conglomerado universal diverso, contradictorio y hasta excluyente de nuestra especie. Esas inquietantes imágines nos incitan a la reflexión y a la catarsis de sus propuestas.
NOTAS:
(1) La muestra se realizó en los meses de septiembre y octubre de 2023.
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